Viendo la televisión, hace unos
días, escuche que los matrimonios arreglados duran muchísimo más, que los
celebrados por voluntad propia (a veces pienso la voluntad de cuál de los dos,
pero ese es otro tema), lo que me llevo
a recordar la historia de amor más bonita, la más tierna que he vivido hasta
ahora. Sí, historias me sobran. Historias sin nombre ni apellido, que le dan
sentido constante a mi vida.
Allá por el año…..tal, tuve la suerte de conocer a Omar, un
excelente ser humano, de nacionalidad hindú y creencias religiosas musulmanas; era un chico guapo, joven, dulce, con una
personalidad bien divertida; un chico
que se enamoro perdidamente de mí, como quiera que, según mi parecer eran
muchas las cosas que hacían imposible dicho amor, para cuando nos hicimos
novios, no lo tome demasiado en serio. Y
bueno, la culpa ni siquiera era de Omar ni de su bagaje cultural, ya que, en
honor a la verdad, para esos años, yo raramente tomaba a alguien en serio.
En fin, fue mi novio perfecto,
nunca discutimos, confiábamos ciegamente el uno en el otro, todas sus
atenciones eran para mí; sin duda, un romance de cuento de hadas, con Caballero
y Dama; de esos que uno duda que sean verdad…. Salíamos todo el tiempo, casi
siempre a comer, aun con todas las restricciones; pues había muchísimas cosas
que él no podía ingerir, así que, sólo comíamos en determinados lugares y sus
comidas permitidas, aunque obvio yo consumía de todo y él sólo me miraba y reía;
después entendí, lo que realmente observaba, y era como esa chica tan graciosa
se iba a adaptar a su cultura.
Omar me hablo de su Dios, y
pregunto sobre el mío; me hablo de su cultura, de sus valores, de su familia,
de sus sueños, de sus planes, de su música, de sus metas y de su interés en que
fuera parte de su vida. Omar, me complacía
en todo, pero buscaba algo: que yo demostrara genuina disposición en él y en
sus creencias, sino ¿Cómo podríamos casarnos?
Omar nunca me dio un beso
apasionado, y obvio tampoco estuvimos juntos en la intimidad; para él, eso no
era necesario, porque en su cultura no sé acostumbraba; toda su familia, y
todos sus amigos, se casaban o casaron con una extraña, misma que sus padres
escogían y que sólo conocían días antes del matrimonio, por tanto, el contacto
físico entre ellos, se daba únicamente en la noche de bodas. Por ello, para Omar no fue necesario poseerme
para amarme, él me amaba, de una forma tan pura que es difícil recordar sin
alegrarse de haber vivido algo así.
Y es que he visto muchas miradas
de chicos enamorados de mí, pero como los ojos de Omar…a nadie. Y si me conocen un poco, ya pueden imaginar
la cantidad de anécdotas que ambos pasamos juntos. Por ejemplo, cuando ayunaba,
cosa que hacía varias veces al año, y si mal no recuerdo por varias semanas,
obviamente salíamos a cenar, yo comía a su lado y él sólo bebía agua en toda la
cena (a veces estaba tenso por el hambre), sin embargo, nunca peco, creo que su
mayor alegría era que seguíamos compartiendo momentos juntos; y aunque sentí
pena, tampoco me sume a su ayuno. O bien
esa ocasión, en que mientras me enseñaba a manejar, me llevo a conocer algunos
de sus clientes y descubrí, casas muy pobres; entonces le reclame, ¿Por qué
hacia negocios con gente tan pobre?, prácticamente les estaba robando;
obviamente, fui muy injusta y él sabiamente me explico las leyes de la vida,
sin embargo, como soy obstinada a morir, le dije que en Navidad, la cosa sería distinta,
ya saben que esa celebración en su religión no significaba nada; pero esa
Navidad sería diferente.
Así que, llegada la fecha hicimos
una gran compra de víveres para armar una buena cena de 24 de Diciembre, y se
la regalamos a varios de sus clientes; por supuesto, escogí los más pobres. Omar me dio mil abrazos, dijo no haber
experimentado algo así, jamás, esas personas estaban muy agradecidas y
compartió con los menos favorecidos. Y
como era de esperar, mi gesto lo enamoro aún más “por ser la mejor novia
panameña que pudo encontrar”, esas fueron sus palabras, aclaro. Después de eso,
empezó a hablar constantemente de nuestro futuro.
Creo que, todo era tan bello, que
empecé a pensar en casarme con él; como para variar la rutina más que nada,
pero una amiga, me advirtió que lo mejor era que lo pensara mucho, pues los
musulmanes eran muy especiales, y que, si no vivíamos en Panamá, para mí las
cosas serían muy difíciles. Esa fue la
primera señal de alerta. La segunda: mi
novio le comento a sus padres, que estaba perdidamente enamorado de una
panameña con la que se quería casar. Y
obvio, a ellos no les gusto para nada la idea.
Por tanto, a solo un mes de esa conversación a mi adorado Omar le
escogieron una mujer digna para que fuera su esposa. Una con la que se tenia que casar sin dudar,
ni protestar y por la cual, debía dejar a su novia panameña del todo y para siempre.
Y aunque fue desgarrador nuestro adiós,
realmente ya me sentía muy agradecida con la vida. Historias así, no se viven dos veces y muchos,
ni siquiera lo experimentan. Así que, le desee muchísima suerte, pues, para mis
adentros lo que realmente sentía era pena; que su familia desconfiara tanto de él,
que tuviera que decidir con quién debía compartir su vida, es como mínimo,
fuerte. Y es que, en mi cabeza, sólo
pensaba ¡Pobre! que desdicha no poder hacer uso del libre albedrio. ¡Ja!
Años después lo volví a
encontrar, sí, yo cierro ciclos en mi vida, no hostigo a ningún ex, por tanto,
pierdo contacto con ellos muy decididamente, cada quien debe y tiene que seguir
su camino….cuando lo vi, me miro exactamente igual….aunque aseguró que le iba
muy bien con su esposa y que era una excelente mujer. Obviamente le creí.
Sí, Omar diez años después de su
matrimonio arreglado, sigue con su esposa y tiene una hermosa familia. Que si
piensa en mí, o si tiene discusiones o desavenencias con ella, no lo sé,
imagino que sí, a las dos últimas, sin embargo, Omar al igual que muchos, que
se casaron con una perfecta desconocida, escogida únicamente por su familia, tiene
una matrimonio muchísimo más sólido y funcional que algunos que nos casamos por
libre albedrio. La gran pregunta es ¿Por
qué Omar mantiene su matrimonio, pese a los grandes problemas de la convivencia
y muchos de nosotros no pudimos hacerlo?
Me gusta pensar, que es por
compromiso, por convicción, y por lealtad; no sólo a la pareja, sino a quien es
y en lo que cree. Para él, divorciarse
no es una opción, por tanto, lucha cada día para mantener una familia unida; para educar a sus hijos con ejemplos no con
palabras, para redescubrirse sin plan B, C ó D.
Efectivamente, la convivencia es una decisión adulta tomada entre
dos. Pero pactada y sellada, primero con
uno mismo.
¿Qué si estas personas tienen
dudas?, Obviamente sí. ¿Qué si mi
matrimonio con él, hubiese sido tan sólido, como el que le arreglaron sus
padres?, No lo sé, seguramente con mi madurez actual, Sí, con la de aquel
entonces, No. ¿Qué si Omar llego a amar a su esposa como a mí? Por supuesto que
no, yo fui sólo una ilusión, y lo que realmente une a esta pareja después de
tantos años, es genuino amor. Un
concepto de amor, que está lejos de ser comprendido por el común de los
mortales, que piensan que la etapa de enamoramiento debe durar para
siempre. ¡Qué pena! por si no lo saben,
lo único constante en la vida es el cambio.
Por tanto, el amor también evoluciona.
La buena noticia, cada nueva etapa
del amor es maravillosa. Si no les ha
parecido así, lo más seguro es que llegaron al final y cuando eso sucede, es
mejor la retirada.
Y es que, a medida que pasan los
años, entiendo más y entiendo menos, el libro albedrio perdió atractivo, tanto
como las arcas de los países ricos; pues nada era tan perfecto como parecía, y
aunque no recomiendo a nadie, casarse a ciegas, menos con un perfecto
desconocido; si estoy convencida que no existen reglas escritas en piedra en
cuanto al amor, mucho menos, cuando esa concepción de amor: es cónsona y leal a
nosotros mismos y a lo que creemos.
¿Qué si rebelarnos a la decisión
de sus padres era una opción? Para él ,
No. Hubiese ido en contra de todo
aquello en lo que cree. Para mí,
Tampoco. Hubiese ido en contra, de
aquello que conozco como libre albedrío: Omar decidió. Yo respete su decisión. Me gustara o no.
Por: Gabrielle m.e.

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